Web Analytics
Novedades
  • Esta es tu oportunidad para formar parte del staff de BaneadosForosPerú!!

    Se necesitan chupes, colaboradores y moderadores para este foro. si crees estar calificado envíale un mensaje privado al administrador Aquí.
  • Bienvenido serrabaneado

    Para mejorar tu experiencia y comodidad en el foro puedes elegir entre el modo BFP Light o BFP Dark Aquí .

Reuna para estudiar la necrofilia homosexual en el pato silvestre

ARIO_SUPREMO_

Miembro de Bronce
Registro
18 Feb 2025
Mensajes
3.888
Puntos de reacción
-117
El pato que amaba los cadáveres

1787523645290.png

Hoy se cumplen 17 años de que un científico holandés descubriese el primer caso de necrofilia homosexual en la especie Anas platyrhynchos. Tuvo que cronometrar los actos y terminó escribiendo un texto

Un mal dia

Un mal dia

00:00:0000:06
Victor Lloret Blackburn
Cadena SER09/11/2018 - 04:10 CET
  • Facebook
  • Twitter
  • LinkedIn
  • WhatsApp
Añadir Cadena SER en Google
No todo el mundo puede ser un Giacomo Casanova y pasar a la historia por sus artes amatorias. Por suerte, tampoco pasarán a la historia las terribles decisiones que muchos hemos tomado en el amor en momentos de cierta desesperación. Pero la historia también sirve justamente para consolarnos mostrándonos a alguien que lo tuvo peor que nosotros.
En el caso que nos ocupa hoy, el amante que pasó a la historia un 9 de noviembre de 2001 tiene una particularidad que lo hace bastante interesante. No era humano, era un pato. Más interesante aún es el motivo por el que entró en los libros de historia este ánade azulón.

Descubre la nueva app de Cadena SERTe ofrecemos una mejor experiencia de audio y video
Descargar
Un tal Moeliker, un científico del Museo de Historia Natural de Rotterdam, en Holanda, hizo famoso al pato en cuestión al publicar un artículo en la revista del museo titulado “El primer caso de necrofilia homosexual en la especie Anas platyrhynchos“. En su escrito, describía cómo un ejemplar de pato ya difunto era repetidamente forzado sexualmente y “con gran violencia” por otro pato, éste tan vivo como coleando. Demostrando un rigor científico encomiable, incluso cronometró todo el episodio, que duró 75 minutos, con sólo dos paradas, una de tres minutos y otra de uno.
En esta noticia podemos encontrar muchos motivos para nuestra propia consolación. Por una parte, debemos alegrarnos de que no somos patos y de que podemos utilizar el Grinder o el Tinder en casos de emergencia sexual. Por otra, debemos celebrar que no somos científicos holandeses que nos dedicamos a cronometrar actos necrófilos del reino animal.
 
Arriba Pie